"Ha sido un drama horrible y
extraño. El trágico fin de los otrora esposo Reyes- Agustini, (ambos de 27
años) abre una intrigación que tal vez no se cerrará nunca. Los dos se
amaban, como lo atestigua un largo idilio, durante el cual Delmira Agustini,
poetisa excelsa vertió lo mejor de su amor en sus poesía consagradoras, y él,
Reyes, depuso su espíritu de enamorado a los pies de su dueña. Era la pareja
ideal. Nada faltó en su dicha. Amor, gloria, dinero: todo lo tenía. Luego vino
el eclipse: ella por un lado, él por otro. ¿Es qué los novios no sabían ser
esposos?. Apesar del divorcio el amor sobrevivió, más fuerte que antes. El
idilio cambió de forma: los dos se amaron en la clandestinidad y el misterio.
Allí, en la alcoba donde nadie más que ella era reina, vivieron ese nuevo amor incomprensible
y se incubó la tragedia. Los pobres muertos, jóvenes y dichosos, se han llevado
consigo la explicación de ese desenlace enigmático, oscuro, novelesco."
Delmira
nació en Montevideo, el 24 de octubre de 1886, fue una destacada poetisa uruguaya adscrita al
modernismo, además de que Formó parte de la llamada "generación de
1900". Sus obras se vincula a la vasta corriente modernista rioplatense,
dominada mayoritariamente por hombres. La tónica general de su poesía es
erótica, con imágenes de honda belleza y originalidad. El mundo de sus poemas
es sombrío y atormentado, con versos de una musicalidad excepcional. Su lirismo
llega a profundidades metafísicas que contrastan con su juventud.
Agustini
fue una modernista pero, a diferencia de otros escritores de esta corriente, no
acudió al parnasianismo, ni al simbolismo hermético. Sin
embargo, es modernista en la forma en que evade la realidad del mundo y acude a
los sueños. Hasta el erotismo de sus poemas no es realista, sino onírico y
sobrehumano. A pesar de su refugio en el mundo de los sueños, no renuncia a la
realidad por completo. La realidad y el sueño se alternan.
Tras rebeldías y dramas de la autora, existe una cierta
sumisión de Delmira para poder expresar sus sentimientos, una es retórica
y la otra erótica. El modernismo la ataba al escribir y la imagen del hombre
como única fuente de inspiración, poder y placer, produjo una poesía no
tan original pero si muy erótica pero que ya se había venido repitiendo durante
el movimiento del modernismo, Delmira tal vez nunca logra plasmar ese
dolor y la pasión con la que vivía por ponerse límites y seguir muchas reglas
al escribir o por el simple hecho de seguir con las características del
modernismo.