sábado, 29 de noviembre de 2014

Semblanza a: Delmira Agustini



"Ha sido un drama horrible y extraño. El trágico fin de los otrora esposo Reyes- Agustini, (ambos de 27 años) abre una intrigación que tal vez no se cerrará nunca. Los dos se amaban, como lo atestigua un largo idilio, durante el cual Delmira Agustini, poetisa excelsa vertió lo mejor de su amor en sus poesía consagradoras, y él, Reyes, depuso su espíritu de enamorado a los pies de su dueña. Era la pareja ideal. Nada faltó en su dicha. Amor, gloria, dinero: todo lo tenía. Luego vino el eclipse: ella por un lado, él por otro. ¿Es qué los novios no sabían ser esposos?. Apesar del divorcio el amor sobrevivió, más fuerte que antes. El idilio cambió de forma: los dos se amaron en la clandestinidad y el misterio. Allí, en la alcoba donde nadie más que ella era reina, vivieron ese nuevo amor incomprensible y se incubó la tragedia. Los pobres muertos, jóvenes y dichosos, se han llevado consigo la explicación de ese desenlace enigmático, oscuro, novelesco."

Delmira nació en Montevideo, el 24 de octubre de 1886, fue una destacada poetisa uruguaya adscrita al modernismo, además de que Formó parte de la llamada "generación de 1900". Sus obras se vincula a la vasta corriente modernista rioplatense, dominada mayoritariamente por hombres. La tónica general de su poesía es erótica, con imágenes de honda belleza y originalidad. El mundo de sus poemas es sombrío y atormentado, con versos de una musicalidad excepcional. Su lirismo llega a profundidades metafísicas que contrastan con su juventud.
 
Agustini fue una modernista pero, a diferencia de otros escritores de esta corriente, no acudió al parnasianismo, ni al simbolismo hermético. Sin embargo, es modernista en la forma en que evade la realidad del mundo y acude a los sueños. Hasta el erotismo de sus poemas no es realista, sino onírico y sobrehumano. A pesar de su refugio en el mundo de los sueños, no renuncia a la realidad por completo. La realidad y el sueño se alternan.

Tras rebeldías y dramas de la autora, existe una cierta sumisión de Delmira para  poder expresar sus sentimientos, una es retórica y la otra erótica. El modernismo la ataba al escribir y la imagen del hombre como única fuente de inspiración, poder y  placer, produjo una poesía no tan original pero si muy erótica pero que ya se había venido repitiendo durante el movimiento del modernismo, Delmira tal vez nunca logra  plasmar ese dolor y la pasión con la que vivía por ponerse límites y seguir muchas reglas al escribir o por el simple hecho de seguir con las características del modernismo.
  

Ella una interesante poetisa que siempre trato de ser ella, a pesar de ser muy poco conocida ya que su vida se remonta al siglo XX, sus poemas a la fecha llegan a ser muy interesantes, como dice y concluye José Miguel Oviedo su apartado dedicado a Delmira Agustini con las siguientes palabras “ Su gran pecado literario fue resignarse a ser tradicional cuando  pudo ser original"

 

Murió el 6 de julio de 1914.


Semblanza a: Isabel Allende



 
Clara, la esposa de Esteban Trueba en "La casa de los espíritus", es, según confesión de la propia Allende, un personaje inspirado en la abuela de Allende, una discípula de Madame Blavatsky que experimentaba con la telepatía porque no confiaba en el correo.
(Clara, clarividente como se dice en el libro era una mujer con poderes mentales, interpretabas sueños, tenía visiones del futuro, leía el tarot, se comunicaba con los espíritus, movía muebles con recursos sobrenaturales. Clara parecía un espíritu que vagaba por la casa, veía todo muy bonito y era muy despistada)  

Isabel nació en Lima, Perú, el 2 de agosto de 1942, escritora de nacionalidad chilena , hija de un diplomático chileno que le inculcó su afición por las letras. La primera gran novela de Isabel, "La casa de los espíritus, próxima al llamado "Realismo Mágico", fue precisamente el ambiente y los sucesos previos que condujeron al golpe narrativo que dieron forma a esta obra.

Ella logro formar parte de la sección chilena de la FAO en 1960. Tras el golpe militar chileno encabezado por el general Pinochet, en el que murió su tío, el presidente Salvador Allende, abandonó su país y se instaló en Caracas, donde inició su producción literaria. Después de 2 años después de publicar "La casa de los espíritus", Isabel volvió a los anaqueles de las librerías con otra esplendida novela que mezclaba de nuevo la enrarecida situación política de su patria, además de otros materiales literarios procedentes de la poderosa imaginación de la autora. 

A estas grandes obras les siguieron otras, entre la que destacan Eva Luna (1987), El plan infinito (1991), Paula (1994), Afrodita (1998), Hija de la fortuna (1999), Retrato en sepia (2000) y el libro de memorias Mi país inventado (2003). Sus obras, que ocupan siempre los primeros puestos en las listas de ventas no sólo americanas sino también europeas, han sido traducidas a más de 25 idiomas. 

Esta imponente escritora se consagró definitivamente como una de las grandes escritoras hispanoamericanas de todos los tiempos. Recibida como un brillante epígono en la estela del "Boom" iniciado en los años sesenta, y comparada con Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.